PASCUA JUVENIL MISIONERA: UN ANTES Y UN DESPUÉS EN MI COMPROMISO PASTORAL

Participantes de la Pascua Juvenil Misionera 2018
El Servicio de Animación Misionera Juvenil "JOVENMISION" de las Obras Misionales Pontificias en Venezuela, a través de su línea de acción de la espiritualidad, organizó y realizó la Pascua Juvenil Misionera Nacional, teniendo como sede el Santuario Mariano Nuestra Señora de El Real en la Diócesis de Barinas - Edo. Barinas.

Bendición del Fuego - Pascua Juvenil Misionera 2018.
Esta actividad se viene realizando desde el año 1999, teniendo como principal objetivo: "Brindar al Joven una experiencia de fe que lo lleve a identificar su amistad con Jesús y su compromiso misionero".

A esta Pascua Juvenil Misionera participaron 25 jóvenes provenientes de diversas circunscripciones eclesiásticas del país, quienes durante los días de la semana santa vivieron diversos momentos y elementos que los llevaron a asumir la Pascua como origen de nuestra fe, de nuestro vivir compromiso misionero.

A continuación queremos compartir con ustedes el testimonio de Glisbelys Gómez, joven misionera participante de la Pascua Juvenil por la Arquidiocesis de Caracas:

Y ahora… “Asumir los riesgos del deseo y del amor” inicio mis líneas con esta frase porque es la que impulsó mi ida, estancia y vuelta de la Pascua; una experiencia que sin duda se ha de convertir en un antes y un después en mi compromiso y responsabilidad como joven misionera.

Momento de Oración - Pascua Juvenil Misionera 2018.
Esta historia comienza cuando en una noche en el Metro de Caracas, viene Dios y hace de las suyas, y entonces éste hace que me encuentre con la Repetidora de Caracas y como siempre debe existir un “salió” como Pedro, que en este caso es mi hermano Alberto, y le comenta a la repetidora que yo quiero asistir a la Pascua y todo ello… Pasados los días yo me pongo en contacto con ella; y también surgen ciertas adversidades como: los autobuses no están viajando para Barinas, no se encuentra efectivo, al parecer va haber paro de transporte, no iba a ir nadie más de Caracas, tenía también otras invitaciones de misionar en mi Parroquia o en otros estados… 

En definitiva, ya estaba prácticamente decidido que iba a posponer la Pascua Juvenil en Barinas… Pero algo decía mi corazón y por la gracia de Dios asumí el riesgo de escucharlo y… ¡He me aquí! contando una de las mejores experiencias de Semana Santa de mi vida; en la cual pude profundizar más sobre mi línea de tiempo en este caminar de fe, pude darme cuenta de todo lo que he crecido y madurado como persona y lo que me falta por mejorar, pude discernir sobre mi proyecto de vida y mi responsabilidad como joven, misionera, carmelita y cursillista.

Hora de la comida - Pascua Juvenil Misionera 2018.
En otras palabras fue un reencuentro y actualización espiritual de mi carisma (oración, fraternidad y servicio) y el origen de una perspectiva distinta sobre la Pascua Judía y la Pascua Cristiana, pasando por la Pasión, Muerte y Resurrección de alguien tan fascinante como Jesús de Nazaret.

Por último pero no menos importante uno de los mejores regalos de la Pascua es que me permitió conocer y compartir con personas con dones extraordinarios e increíbles, hermanos con un corazón apasionado por Cristo y lleno de esperanza; como quien dice eso fue la cereza del helado, que me dice que toda adversidad, viaje, cansancio, trabajo, sacrificio y riesgos, valieron la pena en todo gozo, para limpiar mi corazón y renovarlo junto con la Resurrección de mi gran maestro, amigo y hermano Jesús.

Así pues, la Pascua es mi nueva oportunidad de seguir apostando por los jóvenes; un fortalecimiento en mi servicio y una gran constancia de que hay que dejar que “Dios sea Dios” porque de tantas Pascuas de jovenmisión que me habían invitado, estoy segura que toqué en la mejor; pero la historia apenas es que comienza, porque esto no se demuestra sólo en palabras o escritos, sino con testimonio en un mundo que necesita de nosotros; entonces ahora me toca “Asumir los retos del deseo y del amor por Cristo”, siendo una joven auténtica, comprometida y libre en el gran amor de Jesucristo.

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