IGLESIA IMPULSA LA REPAM ANTE LA DESTRUCCIÓN AMBIENTAL DE LA AMAZONÍA VENEZOLANA

Miembros de la REPAM - Venezuela
Bajo el título “Amazonia Venezolana: Los clamores de la tierra y de los pueblos exigen respuestas”, este jueves 5 de abril, integrantes del Comité Central de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), hacen público un requerimiento en nombre de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) ante la destrucción ambiental de la Amazonia venezolana.

Desde las instalaciones de la CEV en Caracas, la REPAM hace un llamado a la sociedad civil y a las instituciones para sumar esfuerzos y ser la voz de los pueblos indígenas afectados a causa del incremento de la actividad extractivista, el incumplimiento de las condiciones mínimas de explotación minera y la depredación de la naturaleza en la Amazonia, territorio que comparte Venezuela con ocho países de la región. 

Monseñor José Ángel Divasson, Presidente de la REPAM Venezuela expresó que este problema socio-ambiental es tan solo una de las realidades que sufren las comunidades indígenas en la actualidad. Aseveró ser testigo del “dolor al ver a la gente muriendo por envenenamiento de agua contaminada con mercurio” y que la explotación minera no puede ser la solución a los problemas económicos de Venezuela.

Ante la gravedad de esta situación representantes de Consejo Nacional de Laicos de Venezuela (CONALAI), la Asociación Venezolana de Educación Católica (AVEC) ,) y Caritas Venezuela se unen a esta denuncia como parte del compromiso social y la toma de conciencia de los problemas y las notables consecuencias para toda la humanidad.

El geógrafo Hector Escandel, coordinador de la REPAM en la comunidad de Puerto Ayacucho, denominó las acciones de explotación minera como parte de un “modelo de desarrollo depredador” que afecta al país y que no prioriza una economía que genere bienestar sino pobreza y exclusión.

Como parte de la exhortación REPAM llama a la reflexión y renueva el compromiso de medir los grandes proyectos no desde las declaraciones sino desde los hechos, partiendo del resguardo de los derechos de nuestras comunidades indígenas. Unidos como comunidades cristianas tenemos una responsabilidad compartida en la promoción de la encíclica del Papa Francisco “Laudato Sí” como instrumento estimulante en el cuidado de la naturaleza, recordando que la contaminación no tiene fronteras y que lo que hacemos repercute en todo el planeta.

Prensa CEV
05 de abril de 2018

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