"EMPUÑAR EL ARADO SIN MIRAR HACIA ATRÁS"

Misionero José Canelón en compañía de niños de la
comunidad de Piacoa - Edo. Bolívar.
Esta es la propuesta del Señor para todos aquellos que han sido enviados como profetas a los últimos lugares de la tierra para ser misioneros de vida y esperanza. Doy gracias a Dios por estos meses que han transcurrido en la misión. Ha sido un tiempo de gracia, tiempo para vivir al lado de la gente de la Comunidad, haciéndome parte de ellos. 


La misión nos hace entender que cada cristiano debe asumir con valentía las palabras del apóstol San Pablo: "Ay de mi sino evangelizo" (1Cor. 9,16), ya que es el mismo Jesús quien nos envía para ser discípulo y testigo de su misericordia. Se trata de anunciar con la propia vida el amor de Dios manifestado en su Hijo, con la compañía cercana, escuchándoles, atendiéndoles, caminando con ellos, con gestos de ternura... 


Apenas esta misión está en sus inicios, y que difícil es mantenerse fiel a este mandato del anuncio del Señor en estos tiempos, pero qué grande es el amor y la misericordia que Dios ha derramado en esta comunidad. Su amor es más grande que las dificultades, su amor nos apremia. (2Cor. 5,14)

El Señor nos invita a estar al servicio de los más necesitados, para ello es necesario romper los esquemas y las barreras de las propias comodidades para ser compasivos con los que se sienten más solos y vivir con ellos en comunión y fraternidad. Todo esto es posible si Cristo Redentor esta en el centro de la tarea misionera de cada día. Se trata de enamorarnos más de Él a través de la oración y la acción, de manera que nuestro corazón pueda latir más fuerte por amor a Él y a nuestros hermanos. 

La misión exige a todos los misioneros dos cosas esenciales: primero la libertad de predicar el Evangelio con valentía y franqueza, viviendo entre la gente. Y en segundo, estar dispuestos a sufrirlo todo en nombre del Evangelio, incluso hasta dar la vida por el nombre de Cristo y el amor al prójimo. Por ello, le pido al Señor que nunca me canse de hablar de Él y de escucharle a Él a través de los más necesitados de esta comunidad. 

Cada día, en este lugar, es una oportunidad para configurarse más con Cristo dejándolo todo para seguirle. Si Cristo siendo Dios, se hizo pequeño, pobre y humilde por amor a nosotros, ¿Por qué no hacer lo mismo por El?

Por nosotros El Señor instituyo el Reino Nuevo en el que los pobres son bienaventurados, en el que los que lloran son consolados, los que tienen hambre y sed de justicia son saciados, en el que los pecadores alcanzan el perdón y en el que todos somos hermanos. Dios nos permite que con nuestra entrega podamos contribuir en la extensión de este Reino Nuevo de amor.

Jesucristo: es el centro de la misión, el nos conoce y nos ama. Siempre será compañero y amigo en medio de tantas dificultades, que felicidad se siente predicar su Nombre. Por eso, "Dichosos aquellos que empuñan el arado sin mirar hacia atrás ya que ellos son dignos del Reino de los Cielos".

La misión poco a poco comienza a tomar forma, las personas se comprometen más cada día con su participación y disposición en la celebración de la Palabra todos los domingos, hay un grupo de niños y adolescentes preparándose para recibir los sacramentos de comunión y confirmación, se ha iniciado un cronograma de visitas y acompañamiento a las comunidades indígenas de la etnia Kariña en las cuales se han celebrado algunas Eucaristías y Bautizos con ayuda de los sacerdotes de la arquidiócesis. 

Para concluir, quiero motivarles a que si desean ayudar a la expansión del Reino de Dios en esta comunidad pueden hacerlo de muchas maneras: Primero con la oración, ya que es el medio por el cual cada misionero puede sostenerse fiel a la vocación y el mandato recibido. Segundo con tu colaboración económica en favor de la misión. Y tercero, lo que más se necesita en esta comunidad, son misioneros, hombres y mujeres capaces de dejarlo todo para ganarlo todo. 

Que María Santísima, nos acompañe en todos nuestros retos y desafíos misioneros.

Unidos siempre en oración. 


José Canelón

Laico Misionero en Moitaco, Edo. Bolivar-Venezuela.


Comentarios

  1. ADEMÁS DE HERMOSAS, SON ALECCIONADORAS Y REVITALIZANTES TUS PALABRAS, HERMANO, HIJO, AMIGO DEL ALMA!!
    QUE DIOS Y MARÍA SANTÍSIMA ESTÉN CONTIGO SIEMPRE!!
    DESDE NUESTRO PUEBLO SEGUIMOS EN ONDAS )))

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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